La frustración llega cuando queremos algo pero no estamos capacitados para realizarlo u obtenerlo. Lo interesante es cómo esta sensación nos lleva al borde de la locura, nos sentimos mal, irritados, corajudos. En resumen, nos convertimos en seres desagradables.
El tema de hoy fue inspirado por una experiencia personal que acabo de pasar. La uso para ilustrar cómo la frustración nos puede bloquear y cómo también la podemos superar.
La frustración llega cuando queremos algo pero no estamos capacitados para realizarlo u obtenerlo. Lo interesante es cómo esta sensación nos lleva al borde de la locura, nos sentimos mal, irritados, corajudos. En resumen, nos convertimos en seres desagradables.
El tema de hoy fue inspirado por una experiencia personal que acabo de pasar. La uso para ilustrar cómo la frustración nos puede bloquear y cómo también la podemos superar.
Pequeño preámbulo:
Tengo años, precisamente 9 años viviendo en mi casa y siempre he querido ponerle cortinas pero por una razón u otra nunca he encontrado las cortinas que me hagan sentir bien. El mes antepasado me decidí a comprar una tela que me llamó mucho la atención y que me da lo que quiero recrear en mi comedor:-calor humano, comunidad, elegancia, simplicidad. ¡Al fin encontré la tela que me dará la sensación que he buscado por años! Y pues la compré, pero el pequeño problema es que... ¡¡¡yo no sé coser!!! Pero como soy terca y no me quiero dejar vencer por este pequeño detalle pues ya fueron muchos años de no tener mis santas cortinas, me puse a coser. Ya se imaginarán.
La frustración de no saber cómo hacer cortinas en una maquina de coser, de que mi mente estaba convencida de que no lo haría bien, de no tener las herramientas necesarias para hacer el borde para los ganchos, de reconocer que mi esposo sabe más que yo, de tener que hacerlo con 2 niños gritando a mi alrededor, hizo que me pusiera a llorar. Entré en mi pequeño ser, en mi lado de víctima. Me empecé a contar la historia de la víctima: "¿por qué nunca puedo hacer cosas para mí? ¿Por qué todo es tan difícil? ¿Por qué mi esposo no me ayuda? ¿Acaso, no quiere que ponga las cortinas?" Bueno ya ven por donde se fue el asunto. Hasta que me puse las pilas y le dije: "Oye, ¿crees que me puedes ayudar?. No sé qué hacer y estos niños me están colmando la paciencia."
¿Qué pasa?
¿Cuántas veces nos hemos frustrado por no saber cómo hacer las cosas y nos quejamos de lo injusta que es la vida? Esta es la historia de muchos de nosotros. ¿Por qué hacemos esto? Es tan importante recordarnos que no lo podemos saber todo. Es imposible.
Como verán tengo más de dos meses con la tela para las cortinas pero no quería reconocer que no lo sé hacer, entonces lo evité. Por consecuencia, la di por olvidada. Total a nadie le afecta mi incapacidad y a fin de cuentas nadie notaría la diferencia. Pero yo sí, en mi interior tenía algo por terminar. Este problemita se convirtió en un fantasma persiguiéndome todos los días hasta que me armé de valor para intentarlo una vez más y saqué mi máquina y adelante. ¿Cuántas veces no te ha pasado lo mismo? Quieres algo pero lo evitas porque no sabes cómo pedirlo, hacerlo u obtenerlo.
¿Ahora qué?
¿Cuántas cosas has evitado en tu vida o has dado por olvidadas aún reconociendo que en tu interior no estás bien? ¿Qué consecuencias tiene este descuido en tu vida?
Para mí fue: integridad por no haber terminado lo que empecé, culpabilidad por quererlo durante muchísimos años pero no poder lograrlo por ser incapaz de pedir ayuda.
¿Te atreves?
Tu reto de esta semana es hacer una listita de cosas que tengas que terminar. Verás qué libertad te dará poder decir "lo logré" así como también el bienestar que aporta no quedar mal contigo mismo.
¿Cómo terminó mi historia? Le pedí a mi esposo su opinión y me dijo que iba muy bien, que estaba orgulloso de mí. Me ofreció llevarse a los niños al parque a jugar mientras yo terminaba de coser las bastillas. Mañana iré a comprar lo necesario para ponerle los ganchos y finalmente colgarlas. No es fácil reconocer que no sabía lo que era necesario cuando compré el material. Me siento frustrada pero satisfecha de saber que hice lo mejor que pude. La moraleja de esta historia: Al final del día mis hijos me vieron frustrada pero no derrotada. Espero que cuando sean adolescentes o adultos esto les sirva de ejemplo de que no deben evitar lo que es difícil porque los perseguirá hasta que lo confronten y de reconocer que es importante saber pedir ayuda.
¡Ponte las Pilas!
Te quiero mucho. Yo creo en ti.
Claudia
|
MePongoLasPilas.com es un sitio de Internet que tiene como misión ser una guía para tu superación personal, ser el sitio numero uno para tu auto ayuda en el Internet. Nos especializamos en traer a tu vida un punto de vista optimista, motivador, y sobre todo ideas para que te pongas las pilas y vivas una vida libre, feliz, y exitosa.
El contenido refleja solo la opinión personal del autor, no damos terapia personal. Por favor consulta con tu terapista personal u otros profesionales antes de tomar cualquier decisión. Esta publicación puede ser reproducida solo si el nombre del autor o del editor está incluido y con un enlace activo a esta página.
|